Las primarias de la
oposición
Efraín
Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)
El próximo domingo 10 de septiembre, la
oposición venezolana celebrará primarias para elegir a los candidatos unitarios
para las gobernaciones de los 23 Estados de la República. En las peores
circunstancias que está viviendo el país, las primarias representan un nuevo
reto para la oposición democrática. Está enfrentando, por un lado, la estrategia del régimen orientada a
desmotivar a los electores y sembrar cizaña entre la dirigencia de la MUD para destruir
la débil unidad que aún prevalece en la actualidad; a ello se le agrega, la incertidumbre que genera el hecho que
todavía el CNE no haya oficializado la fecha de las elecciones regionales. Todas
estas acciones encaminadas para crear un ambiente que fracture el ánimo de la
dirigencia y los electores opositores, al creer que las elecciones regionales
son una pérdida de tiempo que no resuelven la profunda crisis que padecemos los venezolanos. Sin
duda, esta es la respuesta que espera el régimen para convocar unas elecciones donde
no participe la oposición, o termine suspendiéndolas, asegurándose así el control de todas las gobernaciones
del país y la instauración de un proyecto hegemónico que indefinidamente
conserve el poder político, económico y social de Venezuela.
El otro reto que debe superar la dirigencia
opositora es reconquistar la conexión emocional con los ciudadanos, reinventando
una estrategia para que la gente siga confiando en la ruta electoral y rescatar
el valor del voto como mecanismo de lucha para alcanzar el cambio. Porque,
indistintamente que las expectativas no se hayan cumplido a través de las
elecciones, la abstención ayuda al fortalecimiento de la dictadura madurista. La
participación ciudadana a través del voto debe convertirse en la expresión más genuina
de rebeldía y protesta contra el régimen.
Mantener la fraternidad y el respeto a pesar
de las diferencias naturales que generan las primarias, es otro extraordinario reto
para la oposición. La madurez y la responsabilidad políticas son elementos
esenciales para impedir que la sangre llegue al río, a fin de evitar que las
rivalidades internas sean más fuertes que la unidad y la voluntad de cambio
para vencer al verdadero adversario.
Es impostergable que la dirigencia opositora
entienda que las primarias se constituyen en un mecanismo legitimador de la
lucha política, blindando a los candidatos electos contra cualquier resabio
personalista y autoritario que pretenda controlar la voluntad democrática de la
mayoría. En consecuencia, las primarias
deben asumirse como un ejercicio previo a las elecciones regionales, en las que
se prueben aspectos claves para alcanzar la victoria, como son los liderazgos
regionales y su conexión con los electores; la organización y logística de las
estructuras partidistas; la participación masiva de los ciudadanos para
depositar y defender el voto; y, la voluntad férrea de toda la sociedad para
construir el cambio que aspiramos los zulianos y los venezolanos.
Hago votos para que, tanto en el Zulia como
en todas las entidades federales del país, las primarias se conviertan en el
motor que imprima más fuerza e imaginación a la lucha por el cambio y la
libertad de Venezuela; un evento en el que prevalezca la sindéresis de partidos
y dirigentes y la camaradería entre ganadores y vencidos, sea el resultado más
resonante al final de la noche del domingo 10, porque los venezolanos exigimos
que la unidad sea el factor que aglutine a la oposición para enfrentar a los
candidatos del régimen, cómplices de la desgracia que esta revolución ha
infligido al pueblo venezolano. Tengamos presente que sin unidad no es posible
el cambio.
Profesor Titular de LUZ
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