El
23 de febrero
Efraín Rincón Marroquín
(@EfrainRincon17)
De nuevo, una fecha se
convierte en referencia para los venezolanos dentro del calendario de una
solución a la dramática crisis que vive el país. El presidente encargado Juan
Guaidó, ha planteado que el próximo 23 de febrero entrará la ayuda humanitaria
internacional a Venezuela, con la anuencia o no de las fuerzas armadas. Sin
embargo, de manera reiterada y haciendo uso de todos los medios, incluyendo a
la ley de Amnistía y Garantías, Guaidó les ha hablado con firmeza a los
militares conminándolos que se coloquen del lado de la Constitución y del
pueblo, y permitan el ingreso de la ayuda humanitaria; de esa manera, se
precipitaría el desconocimiento militar al régimen de Maduro, conformándose un
gobierno de transición para la realización de elecciones libres en un plazo
prudencial.
Guaidó conectado con el
sentimiento mayoritario de los venezolanos, sabe que el país apuesta por una
salida pacífica de la crisis, aquí nadie quiere guerra, pero la gente está
impaciente y no puede esperar mucho más; por ello, Guaidó ha manifestado
insistentemente que la usurpación de Nicolás Maduro debe finalizar con el menor
trauma posible para los venezolanos, consciente que ello dependerá de la
actitud que asuman los militares en estas horas cruciales para el destino de la
patria.
Negar la crisis humanitaria de
Venezuela refleja la perversidad de un régimen empeñado en asesinar a los
venezolanos, especialmente a los más vulnerables que son la mayoría de la
nación. Mientras miles de niños mueren por desnutrición o por falta de alimentos;
mientras los enfermos crónicos temen morir por no disponer del medicamento que
les alarga la vida; mientras millones de venezolanos no pueden comer porque no
hay alimentos o sencillamente no tienen cómo comprarlos, al usurpador sigue sin
importarle la tragedia en la que sumergió al país; a pesar de su desnudez, el
régimen desea librar una guerra que ya perdió. Y, créanme, esa no es la opción
más inteligente para quienes irreversiblemente ya no podrán gobernar el país.
Sin pretender colocarle una
fecha límite a la crisis venezolana, el 23 de febrero se perfila como un día decisivo,
en el que comprobaremos de qué lado está la mayoría de los militares
venezolanos; si se mantienen leales a la tiranía o, por el contrario, honran el
juramento de defender a la Constitución y al pueblo. Si ocurre lo segundo -todos
quisiéramos que así fuese- el desenlace será relativamente pacífico y, en el
corto plazo, se enrumbaría el país hacia la transición. Si ocurriese el primer
escenario, entonces, el presidente Guaidó estaría obligado constitucional y
moralmente a que la ayuda humanitaria ingrese al territorio nacional, aunque
ello signifique la intervención internacional con fines humanitarios para defender
los derechos humanos de la población venezolana.
En cualquier escenario, la
situación de Maduro luce muy complicada; todo pareciera indicar que es el
comienzo definitivo del fin o el final definitivo de la tragedia. El poder de
maniobra del régimen se reduce con el pasar de los días. Y, lo que es peor para
Maduro y su camarilla, históricamente los militares venezolanos han tenido poca
disposición de inmolarse por su superior, especialmente, por uno que no tiene
capacidad alguna para protegerlos frente a un desenlace fatal. Nuestros
militares no tienen vocación de kamikaze, aunque oigamos a algunos estar
dispuestos a dar su vida por la revolución. Estos últimos forman parte de la
cúpula que durante veinte años se benefició de las prebendas, negocios y
corruptelas de un régimen que se encargó de desarticular y desintitucionalizar
a las fuerzas armadas, para ponerlas al servicio de una revolución que resultó
ser la peor estafa en la historia de Venezuela.
Estamos viviendo tiempos
decisivos en los que la neutralidad no tiene cabida. Por eso los militares
venezolanos aún tienen la oportunidad de salvar su honor, a fin de evitar que
la historia los juzgue como traidores a la libertad, a la Constitución y al
pueblo venezolano. En todo caso, en palabras del Dr. Ángel Lombardi, por vez
primera en la historia republicana venezolana, un ciclo se cerrará y otro se
abrirá sin el protagonismo de las fuerzas armadas; en esta oportunidad, el
rescate de la libertad y la democracia es obra de la sociedad civil venezolana (partidos
políticos, estudiantes, movimientos sociales, gremios, trabajadores,
empresarios, amas de casa, etc.) que, por espacio de dos decenios, resistió los
embates de la peor tiranía que nunca jamás tuvimos y, aún así, mantuvo intacta
su vocación democrática para luchar sin descanso hasta conquistar de nuevo la
libertad.
Se siente cerca la victoria en
esta cruenta y larga batalla. Estamos frente a una tormenta perfecta, en la que
todos los factores están alineados a favor del cambio político en Venezuela.
Hoy tenemos condiciones con las que antes no contábamos. Existe una estrategia
y una ruta definida: 1. Cese de la usurpación; 2. Gobierno de transición; y, 3.
Elecciones libres. Logramos el apoyo y una multitudinaria movilización popular;
las calles en todo el país gritan con brío ¡libertad!; se hizo posible, contra
todos los pronósticos, la unidad útil de la oposición democrática; el liderazgo
de Juan Guaidó se conectó con la emoción de la gente, brotando de nuevo la
esperanza, a través de un discurso fresco y sencillo que transmite la sensación
que ¡sí se puede!; la comunidad internacional mayoritariamente reconoce la
presidencia de Juan Guaidó y, ahora más que antes, realizan esfuerzos
extraordinarios para que por fin se instaure la democracia en nuestro país.
Estos acontecimientos deben
estar siendo evaluados detenidamente por las fuerzas militares. Aún quedan
algunos días para que tomen una decisión inteligente y desconozcan a un régimen
que destruyó al país, a los venezolanos y a sus propias familias. Ustedes saben
que Maduro no les garantiza ninguna protección y, mucho menos, el futuro para
vivir con dignidad. Al régimen se le acabaron las opciones. Lo inteligente,
humano y patriota es que, ustedes militares, se coloquen del lado correcto de
la historia. El noble pueblo venezolano les recompensará la hidalguía de haber
defendido a la Constitución y haber contribuido con la instauración de la
libertad en nuestro país. Den un paso al frente para evitar mayores
calamidades. Pero sepan que, con ustedes o sin ustedes, los venezolanos rescataremos
la libertad, la justicia, la democracia y el progreso para todos.
Profesor Titular Emeritus
de LUZ
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