miércoles, 11 de octubre de 2017

A pesar de las dificultades, votar es la opción

Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)

La situación del país es dura e inaguantable; millones de venezolanos están viviendo en pobreza crítica o están pasando mucho trabajo para lograr sobrevivir. La crisis venezolana es un hecho que no tiene justificación alguna, sólo es culpa de una minoría gobernante que se dio a la tarea de arruinar a un país inarruinable. El régimen tiene la extraordinaria capacidad de destruir todo lo que toca, sin posibilidad de enmendar los errores cometidos.
El país entero conoce y padece las dramáticas consecuencias de esta crisis que se metió en todos los rincones de la sociedad venezolana; sabemos además quién es el culpable de la debacle del país. Atrás quedaron las opiniones que eximían a Chávez de toda responsabilidad porque sus ministros no le hacían caso. Tampoco ha servido de mucho el gasto dispendioso en propaganda y publicidad del régimen para culpar a la guerra económica de las locuras y disparates de Nicolás Maduro. Aquí casi todo el mundo está clarito de lo que está sucediendo en Venezuela y, entonces, ¿por qué seguimos abrigando dudas sobre lo que somos capaces de hacer cuando decidimos actuar unidos y con inteligencia?,  ¿por qué seguimos endosándole al gobierno y a sus cómplices regionales una fuerza que ya perdieron?, ¿cuál es la razón para seguir negándonos las posibilidades ciertas de transitar por el cambio que aspiramos? Esas interrogantes aún están presentes en muchos venezolanos, a pesar de saber quién es el adversario y cómo podemos debilitarlo.

Uno de los mecanismos que permiten fortalecernos y consolidar la lucha para la construcción de un destino favorable para todos, es el voto; un instrumento democrático del que todavía algunos tienen dudas y hasta recelos. Resulta difícil entender que, después de más de 18 años de la tragedia revolucionaria, ciertos sectores opositores estén debatiéndose entre la idea de votar o no, expresando opiniones baladíes para justificar la abstención. No encuentro pretexto alguno para estimular la abstención, a excepción de lo ocurrido con el bodrio inconstitucional de la constituyente madurista. Lo demás es buscarle las cinco patas al gato, aduciendo razones que terminan por beneficiar precisamente al culpable del desmadre del país.

A pesar de lo mucho que se ha hablado en los últimos días, imaginemos por un momento que el régimen gane la mayoría de las gobernaciones porque los electores de la oposición no salieron a votar. ¿Qué pasaría a partir del 16 de octubre? Pues bien, el régimen tendría razones para afirmar que la cacareada mayoría de la oposición es una mentira más, con lo cual se fortalecería convencido que cuenta con apoyo suficiente para profundizar este modelo político hambreador y corrupto. En tal sentido, por la inconsecuencia de los opositores abstencionistas se agravarían los problemas del país, hundiéndonos cada día en la miseria revolucionaria. Con semejante escenario, Maduro tomaría oxígeno y alargaría su desastrosa estadía en Miraflores. Por otra parte, la comunidad internacional tendría razones para dudar sobre la legitimidad de la lucha democrática, debilitándose la percepción de que Maduro es el verdadero culpable de los sufrimientos de los venezolanos. En definitiva, todo lo que hemos ganado en estos últimos años, lo perderíamos en un solo día gracias a la incomprensible actitud de unos venezolanos que deseando un cambio, siguen amarrados a la sombra de un presente que asesina nuestro futuro.

Ahora imaginemos que sea la oposición la que obtenga la mayoría de las gobernaciones, escenario absolutamente posible si la participación electoral es superior al 60%. En ese caso, confirmaríamos que somos la nueva mayoría nacional obtenida desde las parlamentarias del 2015. Se debilitaría el régimen, no importa si deciden instaurar el guión de siempre: saboteo, persecución y criminalización de los nuevos gobernadores. Si el régimen asume ese comportamiento, les irá peor porque ya no habría duda alguna de su vocación autoritaria y del modelo dictatorial que están implantando en Venezuela. La debilidad pretenderían esconderla con represión, típico de los gobiernos que están de despedida. Asimismo, se crearían condiciones más favorables y equitativas para la oposición en un proceso de negociación con el régimen, en la búsqueda de una salida política y pacífica que nos encamine a una transición y a un nuevo gobierno en un tiempo más perentorio. Por si fuera poco, los ojos de la comunidad internacional se volcarían con más fuerza y determinación sobre el caso venezolano, a fin de continuar colaborando con la solución de esta pavorosa crisis. Pero, además, tendríamos la inmensa dicha de disfrutar la victoria de la democracia sobre la tiranía y eso, apreciados lectores, no tiene valor acompañada con un rico dulce de lechosa.

Esos son los dos escenarios posibles después del 15 de octubre. Si decidimos que, a pesar de las dificultades, votar es la opción, entonces, estaremos frente a un escenario auspicioso que nos llenará de fuerzas y tendremos muchas más razones para seguir luchando por el país que queremos, convencidos que la razón nos asiste y estamos haciendo lo correcto para alcanzar la meta que anhela el 80% del país; si, por el contrario, decidimos quedarnos de brazos cruzados, esperando que otros decidan por nosotros, en la búsqueda incesante de encontrar pretextos para no votar, entonces, el adversario que deseamos combatir se fortalecerá y, en ese escenario favorable para el régimen, la lucha por el cambio será mucho más traumática y la llegada de un mejor porvenir para los venezolanos sería a largo plazo.

Tenemos la decisión en nuestras manos; sólo de nosotros depende lo que queremos para Venezuela en los próximos tiempos. De mi parte, estoy convencido que la mejor opción es ir a votar por los candidatos de la Unidad Democrática porque de esa manera estaremos contribuyendo significativamente con el supremo interés de rescatar la libertad, la democracia, el progreso y la decencia de los venezolanos. Por eso, ¡yo si voy a votar!

Profesor Titular de LUZ  

jueves, 5 de octubre de 2017

Destruyeron al Zulia

Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)

La fachada de la sede del PSUV en Maracaibo, está adornada con un pensamiento de Hugo Chávez que reza: “que el Zulia sea lo que siempre ha debido ser”. Ese lema fue difundido en el 2012 con motivo de las elecciones regionales en las que salió electo Arias Cárdenas como gobernador del Zulia. Después de cinco años de esa elección, sigo sin entender la verdadera intención de esa frase, porque el Zulia está en ruinas; o, podemos pensar más bien que el Zulia que ellos quieren es precisamente este caos en el que lo ha convertido la revolución.

Cuando observamos con tristeza e indignación el estado de postración y calamidad en el que estamos viviendo los zulianos, llegamos a la conclusión que definitivamente la prioridad de Maduro y de Arias ha sido la destrucción del Zulia. Las estadísticas oficiales y los resultados de encuestas nos ofrecen suficiente información como para admitir que esa apreciación es rigurosamente cierta.

El último estudio de opinión pública de Efraín Rincón y Asociados, con una muestra de 950 casos, distribuidos proporcionalmente en el Corredor Electoral del Estado Zulia –Maracaibo, San Francisco, Cabimas, Lagunillas y Mara, respectivamente- cuyo trabajo de campo se culminó el 27 de septiembre de 2017, proyecta el sentimiento de la mayoría de los zulianos en torno al Zulia que aspiramos tener; a tal efecto, el 68.1% de los entrevistados reportó que el “Zulia que quiere tener Arias Cárdenas no se parece al Zulia que ellos quieren tener”, lo cual denota la mayoritaria aspiración de cambio de los zulianos.

De igual manera, el referido estudio de campo arroja cifras que ponen al descubierto el drama del hambre y la pobreza en el Estado; el 60% de los zulianos come dos o menos veces al día, esto es, más de 2.500.000 zulianos están pasando hambre, bajo la mira insensible del gobierno nacional y la complicidad del gobernador zuliano. El drama del hambre está presente a lo largo y ancho de la geografía zuliana; es padecida por chavistas, opositores e independiente y está haciendo estragos en los estratos más vulnerables de la sociedad, especialmente, en los niños y ancianos. Los pobres, que en otrora apostaron por la redención prometida por la revolución, se sienten defraudados por quienes se burlaron de sus necesidades y aspiraciones y pretenden, con el mayor descaro, pedir de nuevo su voto para profundizar la ruina del Zulia.

No faltará quien diga que esos datos son manipulados por encuestadores de oficio, pero es que la destrucción del Zulia es tan abrumadora que ni siquiera las estadísticas oficiales pueden maquillarla. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), recogidas por el Boletín Estadístico del Zulia 2017 del Instituto Gerencia y Estrategia del Zulia (IGEZ), desde el 2002 hasta el 2015, el número de patrones y empleadores zulianos descendió de 62.815 a 32.322 empresas, lo cual implica una disminución del 48,54%, en contraposición al descenso del 20,12% a nivel nacional. El Zulia es campeón nacional en la destrucción de empresas productivas, gracias a un perverso proceso de expropiaciones y asaltos a la empresa privada por parte de la revolución chavista-madurista.

En materia de pobreza el Zulia, gracias a los buenos auspicios de la revolución, también proyecta un promedio superior al nacional; los zulianos somos más pobres que muchos estados de la República, a pesar de las extraordinarias potencialidades que tenemos en todas las áreas de la economía. De igual manera, el Zulia exhibe una tasa de desocupación oficial de 9,5%, en contra del 6,7% del promedio nacional. La tasa de empleo informal que en el país, según el boletín ya citado, es de 41,2%, en el Zulia ésta en el orden del 53%. En otras palabras, más de la mitad de los zulianos labora en actividades informales, sin el disfrute de la seguridad social y de salarios dignos que garanticen una vida digna, tal como lo consagra la Constitución Nacional. La informalidad es una tentación poderosísima para cometer ilícitos que se transforman en corrupción, bachaqueo y más desigualdad social.

Todos estos logros son obra de la revolución y de un gobierno regional que se jacta en decir que “gracias a Maduro el Zulia es la potencia de Venezuela”. Frente a tanta mentira y manipulación, a veces es mejor reír para no llorar, porque con estos gobiernos lo único que tenemos seguro es más pobreza, más hambre y la completa destrucción de nuestro Estado Zulia.

Otro dato que evidencia la pérdida brutal de la conexión emocional de la revolución con los pobres, es el cambio de la intención de voto en los sectores populares. En la encuesta de Efraín Rincón y Asociados, al cruzar el número de comidas diarias que hacen los zulianos con la intención de voto para la gobernación, descubrimos que la intención de voto por Guanipa se mantiene prácticamente estable entre los electores que comen tres (63%), dos (61,4%) y una o menos veces al día (65,9%); por el contrario, la intención de voto por Arias desciende en la medida que se reducen las comidas diarias de los entrevistados, de tal manera que la menor intención de voto (11,4%) se ubica precisamente entre quienes están pasando más hambre. Ello nos permite inferir que los zulianos que están sufriendo las nefastas consecuencias del hambre, saben exactamente de quién es la culpa de sus desgracias y, por tal razón, prefieren votar por el cambio que representa Guanipa.

Los zulianos tenemos derecho a soñar con el Zulia grande que queremos. Pero necesitamos que esos sueños se transformen en fuerza y voluntad para desterrar los problemas que nos aquejan y castigar a los culpables de nuestras desgracias como sociedad. Quedarnos impávidos esperando que quienes destruyen al Zulia vuelvan a ganar, es la peor traición que podemos hacernos a nosotros mismo. Votar por el cambio no va a significar la solución a los problemas que nos agobian pero, con seguridad, será un esfuerzo importante para fortalecer la lucha contra los enemigos del Zulia. Todo cuanto hagamos para debilitar a esta corrupción incapaz y corrupta, incluyendo nuestro voto por el cambio este 15 de octubre, es un acto heroico que nos los agradecerán quienes sufren los martirios heredados por este régimen.

Vamos a votar convencidos que estamos actuando correctamente porque la lucha por el cambio es garantía para derrotar a los que destruyen sin piedad al Zulia.

Profesor Titular de LUZ  

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Degradación revolucionaria

Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)

Se entiende por degradación, entre otras definiciones, “la disminución de la dignidad del ser humano o de la categoría moral de una cosa”. En tal sentido, la degradación se asocia con pérdida, envilecimiento, ignominia y con falta de honor, elementos presentes en una sociedad con altos niveles de pobreza moral y material. Una sociedad degradada es presa fácil de la dominación de una élite política cuyo único propósito es perpetuarse en el poder, a costa de las desgracias y humillaciones de los ciudadanos.

La precariedad y la más espantosa pobreza que la revolución chavista-madurista ha provocado en Venezuela, es un caldo de cultivo para que la corrupción y otros ilícitos pasen a formar parte de la cotidianidad de los venezolanos, convirtiéndose muchas veces en el único mecanismo para mitigar la miseria que deambula en todos los rincones de la nación.

La corrupción es un legado criminal de esta revolución. Destruyeron el país, convirtiéndonos en una de las naciones más pobres del mundo, comparada con Haití o con cualquier pobre país africano. Una minoría de forajidos orquestó el mayor saqueo propinado al fisco nacional; se llenaron sus bolsillos a costa del hambre de millones de venezolanos; y, peor aún, crearon un sistema de impunidad y complicidad que permeó todos los estratos sociales, promoviendo el afloramiento de las maneras más impensables de corrupción que podamos tener idea.

Sin duda, el combate de la corrupción y el restablecimiento de la moral y de los valores ciudadanos, se constituyen en uno de los retos más complejos de la Venezuela que está por venir. Hoy día, la corrupción sirve tanto para que los dirigentes de la revolución amasen gigantescas fortunas, como para que un funcionario medio se redondee su mísero salario y pueda llevar la comida a su casa, o para quienes sumidos en la pobreza desean escapar de tanta miseria aún ofendiendo su propia dignidad.

Esta revolución es una fábrica de pobreza, hambre y corrupción. Han distorsionado todo lo que nos rodea, inclusive aquellas cosas que eran normales en nuestras vidas. Sin ánimo a equivocarme, en la Venezuela de hoy todo es un negocio, un chanchullo. Pocas cosas son las que hacen por la vía legal o formal. El cuanto hay pa eso se ha transformado en la frase vital de los venezolanos.

La degradación de la sociedad genera más pobreza, más corrupción, más criminalidad, menos valores y más dificultades para cambiar lo que nos impide acceder al progreso con oportunidades para todos. Son muchos los ejemplos que nos llenan de profunda tristeza o de inmensa indignación. Los más altos jerarcas políticos y militares del Zulia, han hecho un extraordinario negocio con el contrabando de la gasolina, comportamiento que ha sido imitado por habitantes que viven en los municipios fronterizos, incluyendo a Maracaibo. En los municipios del Sur del Lago, por ejemplo, gran parte de la población está dedicada a la venta ilegal de combustible; cobran por una pimpina de 20 litros la bicoca de Bs. 100.000; es decir, compran el litro a Bs. 1 y lo venden a Bs. 5.000 cada uno, bajo la mirada cómplice de las autoridades. Con este jugoso negocio, los productores, empresarios y comerciantes de la zona no encuentran mano de obra disponible, pues, los salarios que pagan no pueden competir con semejantes ingresos producto de la venta del combustible.

El cultivo y el procesamiento de la cocaína en territorio colombiano, es otra fuente de empleo para los venezolanos que, corriendo toda suerte de riesgos, atraviesan la frontera para trabajar en esas labores, generándoles suficiente dinero como para sufragar sus gastos básicos y hasta sus gustos y caprichos; y, algunos más osados, inician una vida criminal alistándose en el negocio del narcotráfico, con la posibilidad de caer abatidos por el sicariato que opera en este tipo de “negocios”.

Otro aspecto que degrada la dignidad humana es la prostitución juvenil. Jovencitas, casi niñas, viajan a Cúcuta y a otras ciudades colombianas para vender su cuerpo, a cambio de algunos pesos que les permita sobrevivir en su país. Jóvenes que dejan sus estudios y oficios para dedicarse a la prostitución, con el temor de contraer enfermedades o perder su vida, a cambio de mitigar la miseria en la que esta revolución las confinó.

La degradación a la que este régimen nos somete cada día, podemos verla en los hermanos que se alimentan de lo que encuentran en la basura; en los niños que mueren por desnutrición severa, acompañados del dolor de sus madres al no poder alimentarlos y evitar su muerte. La pobreza es amarga y tiene cara de humillación e injusticias. La encuesta ENCOVI, correspondiente a diciembre de 2016, reporta el brutal crecimiento de la pobreza en Venezuela; en tan sólo tres años, la pobreza pasó de 48% a 82%, mientras que la pobreza extrema se ubica en 52%; tan sólo el 18% de los hogares venezolanos no son pobres. Pero hay datos más dramáticos. Para finales del 2016, el 46% de los venezolanos reportó que hacen dos o menos comidas al día, lo cual representa que 13.800.000 venezolanos se están alimentando mal; como consecuencia de ello, el 75% de la población general perdió, en promedio, entre 8,5 y 9 kilógramos durante el 2016.

La encuesta nacional de Consultores 21, correspondiente al pasado mes de junio, proyecta que el 88% de los entrevistados manifestó que conoce a alguien –familiar, vecino o amigo- que está pasando hambre. El problema de la pobreza y el hambre tienden a agravarse peligrosamente, frente a una inflación desbocada en la que el régimen perdió totalmente la batalla. Según, el Cendas el costo de la Canasta Básica Familiar para el mes de agosto fue de Bs. 2.938.277,19, arrojando un incremento de Bs. 895.185,20 (43,8%) en comparación con el mes de julio. Ello significa que una familia de cinco personas necesita Bs. 97.942,57 diarios para cubrir el costo de la Canasta Básica Familiar.

La revolución chavista-madurista nos ha degradado a niveles inimaginables. El hambre y  la pobreza son sus más importantes logros, acompañados del flagelo de la corrupción que amenaza con destruir completamente las reservas morales de la nación, convirtiéndonos en personas sin fuerzas ni voluntad para luchar contra quienes se empeñan en empobrecernos física y moralmente.

Este régimen hambreador y corrupto que tiene más de 18 años en el poder, no saldrá nunca si tomamos la decisión de cruzarnos de brazos y no votar el 15 de octubre y las veces que haga falta. Es probable que con las elecciones regionales el régimen se mantenga por un tiempo más pero, con seguridad, mi conciencia estará en paz porque con mi voto estoy contribuyendo con la lucha por un cambio que nos permita vencer los males que degradan la dignidad de los venezolanos. ¡Contra el hambre y la pobreza que provoca el régimen y su cómplice del Zulia, yo sí voto!

Profesor Titular de LUZ

jueves, 21 de septiembre de 2017

Votar o no votar

Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)

El voto es una decisión personalísima de los ciudadanos. Cada quien tiene razones para decidir ir a votar o abstenerse. En sociedades normales, donde la democracia funciona eficientemente, muchos ciudadanos deciden abstenerse, convencidos que las cosas funcionan tan bien que no vale la pena tomarse la molestia de ir a votar; en tal caso, la abstención termina convirtiéndose en un apoyo tácito al gobierno de turno. Esa razón pareciera no ser válida en un país que, como el nuestro, el gobierno es la expresión más acabada de cómo se destruye a toda una sociedad. Pero indistintamente de las diversas razones esgrimidas por los electores, el voto es uno de los derechos políticos que disfrutamos los demócratas, constituyéndose sin duda en un mecanismo de expresión y de lucha para alcanzar los cambios requeridos por la sociedad.

En mi caso particular siempre he ejercido mi derecho al voto. En ninguna elección política me he abstenido, con excepción de las parlamentarias del 2005, cuyas consecuencias las hemos sufrido con lágrimas, sudor y sangre. Como me considero un demócrata cabal, creo firmemente que el voto es el arma más poderosa que dispongo para combatir los males que este régimen y sus cómplices le han propinado a Venezuela. Confieso, además, que como no tengo vocación de kamikaze, hago uso del voto para fortalecer la lucha contra aquellos que impiden que seamos un país libre y de progreso.

Ahora, pregunto, ¿qué ganan algunos demócratas que de manera obstinada y hasta malcriada manifiestan que no vale la pena votar porque en Venezuela hay una dictadura? Pues, déjenme decirles que efectivamente el régimen de Maduro es una dictadura y que hay testimonios en el mundo que nos muestran que los dictadores salen con los votos de los ciudadanos, como es el caso de Pinochet en Chile. Pero en todo caso, ¿qué otra opción diferente al voto tenemos para expresar nuestra rebeldía en contra de este régimen corrupto y forajido? Los que creen que la abstención es el camino, entonces, deben plantear razones sólidas que nos permitan conocer las ventajas de quedarnos en las casas, de brazos cruzados, mientras el régimen cargado de la más absoluta ilegitimidad hace fiesta y termina apoderándose de todos los espacios de la República.

Quienes acusan de colaboracionistas del régimen a los opositores que participan en las próximas elecciones de gobernadores del 15 de octubre, con todo respeto, creo que no están leyendo correctamente el mensaje de Maduro y el de su cómplice en el Zulia. El régimen no quiere elecciones de ningún tipo porque, en primera instancia, no cree en la democracia ni en la alternancia política y, en segundo lugar, están convencidos de la derrota descomunal que sufrirán en cualquier elección en el que participen sus candidatos. Ellos no quieren elecciones, por eso colocan obstáculos para impedir la participación electoral de la oposición democrática; inventan cosas increíbles para desmotivar a los opositores y enredarla a los dirigentes con conflictos internos para dinamitar la unidad; dejan rodar bolas malintencionadas para que los incautos las difundan por las redes sociales, reforzando la idea  que no vale la pena votar porque estamos legitimando la dictadura madurista. Esas y otras cosas más han hecho para impedir que vayamos a votar.
Lo cierto es que al régimen le salió el tiro por la culata. La oposición no sólo acepto el reto de ir a unas elecciones plagadas de ventajas para el oficialismo, sino que eligió a la mayoría de sus candidatos a través de elecciones primarias que resultaron un buen ejercicio para iniciar la contienda electoral. Hoy la oposición cuenta con candidatos unitarios que, si logran interpretar la demanda de cambio que está brotando en todo el país y mantienen la unidad política y estratégica, con seguridad obtendrán la victoria en más de 18 gobernaciones de la República.

Díganme ustedes, apreciados lectores, ¿cómo se fortalece más la lucha contra la dictadura: con 18 o más gobernaciones o con ninguna? En lo personal creo que mientras más espacios ocupemos, más difícil se la ponemos al gobierno; además, estas elecciones representan una opción efectiva en el complejo tablero del rescate de la libertad y la institucionalización democrática de la República.
Seguramente, a este argumento responderán que para que sirve ganar gobernaciones si el régimen saboteará o inhabilitará a los gobernadores electos; en ese caso, el régimen profundiza ante el mundo su vocación dictatorial, debilitándose aún más con semejante comportamiento. En tales circunstancias, pierde más el régimen que la oposición democrática aunque, en las primeras de cambio, diera la impresión de la inderrotabilidad de una dictadura que sólo la sostiene las armas de la cúpula militar y el poder de instituciones absolutamente deslegitimadas.  

Y, como soy zuliano de pura cepa, voy a votar para desalojar del palacio de Los Cóndores a un gobernador que prefiere defender la lealtad con Maduro y con su gobierno de hambre y pobreza que los intereses supremos del pueblo zuliano. Yo voy a votar porque siento que desde el Zulia, de la mano de Juan Pablo Guanipa, podemos darle más fuerza a la lucha por un cambio político que enrumbará a Venezuela por caminos de libertad y bienestar para todos.

Yo voy a votar porque quiero ser protagonista del progreso y de la luz del Zulia, un Estado arruinado por Arias Cárdenas en los últimos cuatro años y medio, convirtiéndose en el cómplice mayor del hambre, la pobreza y de los peores males que como plagas asesinas pretenden enquistarse en el alma de este noble pueblo. Si votamos como mayoría que somos, ganamos el 15 de octubre para hacer realidad el cambio por el que siempre hemos luchado y seguiremos luchando.


Profesor Titular de LUZ

miércoles, 13 de septiembre de 2017

La lucha por el Cambio

Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)

El cambio es el sentimiento que mejor interpreta las necesidades y las esperanzas de los venezolanos. Frente a la desidia, la incompetencia y la corrupción del régimen, los ciudadanos luchamos por un cambio que nos permita ganarle la batalla a esta crisis que amenaza con destruirnos como sociedad. El cambio es el bálsamo que nos ayuda a cicatrizar las heridas, nos levanta de las caídas y nos llena de fuerzas para seguir luchando por la  libertad, la democracia y el progreso que, desde hace mucho tiempo, estamos aspirando los venezolanos.

El pasado 10 de septiembre la brisa del cambio se sintió en el Zulia, eligiendo a Juan Pablo Guanipa como candidato de la Unidad Democrática para la gobernación de la entidad federal. Los zulianos demostramos una vez más que el voto es un arma poderosa para conquistar el cambio que  ayudará a resolver los problemas que nos agobian, practicando la unidad como valor fundamental en la dura tarea de derrotar a quienes se empeñan en negarle al Zulia la prosperidad que se merece.

Ese cambio está a favor de los demócratas zulianos, liderado por Juan Pablo Guanipa como candidato y acompañado por todos los partidos políticos de la MUD, los movimientos sociales y millones de ciudadanos, que estamos decididos a luchar desde el Zulia para que Venezuela inicie el tránsito de un mejor destino.

El cambio es una ventaja que debe ser aprovechada eficientemente para lograr el objetivo de desalojar a Arias Cárdenas de la gobernación del Zulia porque, en definitiva, el régimen de Nicolás Maduro, representado por Arias Cárdenas, encarna la continuidad perniciosa que impide que los zulianos vivamos dignamente. El cambio en combinación perfecta con la unidad de los factores democráticos zulianos, será la estrategia brillante que coadyuve con el triunfo de la libertad contra la tiranía; del progreso contra la pobreza; el amor por el Zulia contra el desprecio por los zulianos, reiteradamente demostrado por el régimen que nos gobierna desde hace más de dieciocho años.

El verdadero adversario a vencer es el cómplice de Maduro en el Zulia. La dramática situación que a diario vivimos los zulianos, por culpa del peor gobierno que ha tenido Venezuela durante la era republicana, es responsabilidad también de un gobernador que defiende con vehemencia los intereses y caprichos de Maduro, aunque ello signifique traicionar a los zulianos. Un gobernador que apoya un modelo económico que ha empobrecido a los zulianos a niveles inimaginables, contribuyendo con la destrucción del aparato productivo del Zulia, no merece nuestra confianza. Un gobernador que permite que los zulianos coman de la basura, que los niños mueran de desnutrición, que miles de familias se acuesten sin poder alimentar a sus hijos, que los jóvenes huyan del país porque aquí no tienen futuro, no merece nuestro voto. La dignidad y el coraje del pueblo zuliano son más grandes que la crueldad del verdugo que vestido de oveja nos pide nuevamente el voto, olvidando que por su culpa estamos viviendo una pesadilla que devora nuestra propia existencia.

La lucha por el cambio es la única opción que tenemos para derrotar la barbarie y corrupción que tanto daño nos ha hecho a los zulianos. Ese cambio es posible con tu voto por Guanipa.

Profesor Titular de LUZ

jueves, 7 de septiembre de 2017

Las primarias de la oposición

Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)

El próximo domingo 10 de septiembre, la oposición venezolana celebrará primarias para elegir a los candidatos unitarios para las gobernaciones de los 23 Estados de la República. En las peores circunstancias que está viviendo el país, las primarias representan un nuevo reto para la oposición democrática. Está enfrentando, por un lado,  la estrategia del régimen orientada a desmotivar a los electores y sembrar cizaña entre la dirigencia de la MUD para destruir la débil unidad que aún prevalece en la actualidad; a ello se le agrega,  la incertidumbre que genera el hecho que todavía el CNE no haya oficializado la fecha de las elecciones regionales. Todas estas acciones encaminadas para crear un ambiente que fracture el ánimo de la dirigencia y los electores opositores, al creer que las elecciones regionales son una pérdida de tiempo que no resuelven la profunda  crisis que padecemos los venezolanos. Sin duda, esta es la respuesta que espera el régimen para convocar unas elecciones donde no participe la oposición, o termine suspendiéndolas,  asegurándose así el control de todas las gobernaciones del país y la instauración de un proyecto hegemónico que indefinidamente conserve el poder político, económico y social de Venezuela.  

El otro reto que debe superar la dirigencia opositora es reconquistar la conexión emocional con los ciudadanos, reinventando una estrategia para que la gente siga confiando en la ruta electoral y rescatar el valor del voto como mecanismo de lucha para alcanzar el cambio. Porque, indistintamente que las expectativas no se hayan cumplido a través de las elecciones, la abstención ayuda al fortalecimiento de la dictadura madurista. La participación ciudadana a través del voto debe convertirse en la expresión más genuina de rebeldía y protesta contra el régimen.

Mantener la fraternidad y el respeto a pesar de las diferencias naturales que generan las primarias, es otro extraordinario reto para la oposición. La madurez y la responsabilidad políticas son elementos esenciales para impedir que la sangre llegue al río, a fin de evitar que las rivalidades internas sean más fuertes que la unidad y la voluntad de cambio para vencer al verdadero adversario.

Es impostergable que la dirigencia opositora entienda que las primarias se constituyen en un mecanismo legitimador de la lucha política, blindando a los candidatos electos contra cualquier resabio personalista y autoritario que pretenda controlar la voluntad democrática de la mayoría. En consecuencia,  las primarias deben asumirse como un ejercicio previo a las elecciones regionales, en las que se prueben aspectos claves para alcanzar la victoria, como son los liderazgos regionales y su conexión con los electores; la organización y logística de las estructuras partidistas; la participación masiva de los ciudadanos para depositar y defender el voto; y, la voluntad férrea de toda la sociedad para construir el cambio que aspiramos los zulianos y los venezolanos.

Hago votos para que, tanto en el Zulia como en todas las entidades federales del país, las primarias se conviertan en el motor que imprima más fuerza e imaginación a la lucha por el cambio y la libertad de Venezuela; un evento en el que prevalezca la sindéresis de partidos y dirigentes y la camaradería entre ganadores y vencidos, sea el resultado más resonante al final de la noche del domingo 10, porque los venezolanos exigimos que la unidad sea el factor que aglutine a la oposición para enfrentar a los candidatos del régimen, cómplices de la desgracia que esta revolución ha infligido al pueblo venezolano. Tengamos presente que sin unidad no es posible el cambio.

Profesor Titular de LUZ

miércoles, 22 de junio de 2016

María Guadalupe: Honor a quien honor merece

Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)

Hago un alto en mis análisis de la situación política nacional, para honrar a través de estas líneas a una universitaria integral, orgullo de nuestra Alma Mater. Nos referimos a la Doctora María Guadalupe Núñez de Parra, Vice-Rectora Administrativa de LUZ, mujer excepcional que a lo largo de su vida ha servido con lealtad y profundo amor a su querida universidad.

María Guadalupe ha dejado su huella indeleble en cada una de las responsabilidades que le ha correspondido ejercer dignamente en las diferentes instancias del gobierno universitario. Ha sido la única mujer en ejercer el Decanato de la Facultad de Ingeniería, contribuyendo con su fortalecimiento académico, de investigación y extensión; facultad reconocida nacional e internacionalmente, a la vanguardia de los cambios tecnológicos y con suficiente capacidad para ofrecer soluciones efectivas a los problemas de la región y del país.

María Guadalupe fue también la primera mujer en ocupar la Dirección de Administración de LUZ, ejerciendo con pulcritud, idoneidad y honestidad tan difícil cargo. Y, en el 2008 conquistó la confianza de la mayoría del claustro universitario, al elegirla como Vice-Rectora Administrativa, cargo que por primera vez también es ejercido por una mujer con los quilates de María Guadalupe. En momentos de tantas dificultades para Venezuela y las universidades autónomas, producto de la desidia, mezquindad e incomprensión del gobierno revolucionario, María Guadalupe ha demostrado con su firmeza y perseverancia, trabajo incansable y vocación de diálogo, que resultó ser la mejor opción de los universitarios para que liderara la administración de la institución. Su empeño en defender la autonomía y la democracia universitarias, en rendir cuentas claras y en mostrar resultados satisfactorios de su gestión,  a pesar de la profunda crisis universitaria, la convierten en una servidora pública excepcional, cuyo propósito fundamental ha sido trabajar con denuedo por la institución por la que ha luchado toda su vida. Su trayectoria universitaria le ha valido el respeto, reconocimiento y afecto de todos los universitarios de buena voluntad. Es un sitial ganado a puro pulso y corazón.

María Guadalupe es testimonio auténtico de la honestidad con la que deben administrarse los recursos universitarios; su capacidad y talento han estado prestos para contribuir con eficiencia a la solución de los graves problemas de la comunidad; jamás ha doblegado su férrea voluntad para hacer posible el diálogo y el entendimiento entre los diferentes factores que participan en la vida universitaria, privilegiando el respeto, la consideración y el reconocimiento de todos. No tengo duda que María Guadalupe es una defensora a ultranza de la justicia y la equidad, flores que adornan su hermosa humanidad.

La extraordinaria trayectoria universitaria de esta insigne mujer está a la vista de todos. Quienes la conocemos damos fe de su entrega sin límites a LUZ, a la que siempre ha considerado como su segunda mejor y más grande casa.

Pero en este sencillo y merecido homenaje, deseo honrar no sólo a la profesional universitaria, sino a la mujer sencilla engalanada con tantas virtudes que nos enorgullecen a quienes hemos tenido el privilegio de su amistad, compartiendo sus éxitos, alegrías, infortunios y su inigualable don de gente. La humildad ha sido una de las virtudes que María Guadalupe ha practicado con mayor devoción; ello le ha permitido estar alejada de la vanidad, el ego y el falso orgullo que en ocasiones se enquistan en personas que han manejado cuotas de poder.

María Guadalupe ha honrado la lealtad y el compromiso de la amistad. Ha sido fiel y solidaria con los amigos de su vida, a quienes los ha acompañado en sus alegrías y tristezas, sirviéndoles desinteresadamente.
La sonrisa en sus labios, la palabra dulce, el abrazo fraterno y la búsqueda de acuerdos para hacer posible la paz y la cordura, son actitudes que han caracterizado su actuación, sirviéndonos de ejemplo a los que creemos que una buena y bendecida vida es aquella en la que practicamos el amor y la solidaridad con el prójimo, el más grande mandamiento que nos pide el Señor.

Con alegría y mucho orgullo, su Universidad y los compañeros de vida universitaria están homenajeando su extraordinaria trayectoria. En tal sentido, la Facultad de Ingeniería acordó por unanimidad, con la aprobación del Consejo Universitario, un reconocimiento con su nombre que será otorgado a los estudiantes con los mejores promedios de todas las escuelas que conforman la Facultad de Ingeniería; asimismo, fue bautizado con el nombre “Doctora María Guadalupe Núñez de Parra”, el edificio donde funcionan las Escuelas de Ingeniería Química y de Petróleo, en el Núcleo Técnico de LUZ.

De igual manera, el miércoles 22 del presente mes, el Consejo Universitario le confirió el Doctorado Honoris Causa a nuestra amiga y compañera de tantas luchas, con el cual se hace justicia a una mujer maravillosa que siempre ha llevado a LUZ en lo más profundo de su corazón y su alma.   

Honor a quien honor merece querida amiga; tú te ganaste con amor y don de gente, capacidad de trabajo y servicio, vida sencilla, honestidad intachable y la profunda lealtad con la que has honrado a tu querida familia y a tus grandes afectos, este reconocimiento que en pleno te hace LUZ y todos los que nos sentimos orgullosos de ser tus amigos. Que Dios te bendiga y te regale salud y larga vida. ¡Felicidades querida y respetada Vice-Rectora!

Profesor Titular de LUZ