Desabastecimiento: la verdad
ignorada
Efraín Rincón Marroquín (@EfrainRincon17)
Por mucho tiempo el gobierno ha ignorado una verdad
que golpea sin piedad a todos los venezolanos, sin importar su color político.
Esa verdad que pretenden esconder la vemos todos los días en largas colas frente
a supermercados y mercales; en la angustia de las amas de casa para buscar el
alimento de la familia; o, en los golpes y empujones entre consumidores que se
pelean por un paquete de harina, de arroz, de azúcar, por leche, pollo, crema
dental, jabón o papel higiénico. El drama del desabastecimiento es una realidad
de vieja data, pero el gobierno sigue buscando culpables para esconder su incapacidad,
señalando irresponsablemente a la empresa privada, o a los apátridas opositores,
como los culpables de un golpe económico que busca desestabilizar la paz de la
República defendida ardorosamente por la revolución.
El desabastecimiento, según el diccionario oficialista,
no es más que un plan orquestado por la derecha para crear un caos que conduzca
al golpe de estado contra Nicolás Maduro. Con esa visión, absolutamente falsa y
chantajista, muy lejos está la solución del problema. Mientras eso sucede el
pueblo tiene que ingeniarselas para no morir de mengua. Politizar un tema que
encierra una verdad del tamaño de una catedral, es una manera absurda e
irresponsable de resolver un problema tan delicado que nos afecta a todos,
porque en definitiva se trata de la comida de los venezolanos.
Combatir el bachaqueo de alimentos en el Zulia,
especialmente en Maracaibo, San Francisco y la Guajira, es un paso importante,
pero no suficiente. Porque el bachaqueo es una consecuencia de causas mayores que producen el
desabastecimiento: la falta de producción nacional y los controles abusivos
hacia el sector privado. Cuando un gobierno pretende estatizar y controlar
todas las áreas de la economía, brota de inmediato la ineficiencia y la
corrupción que disminuye la oferta de bienes y servicios, generándose escasez y
carestía. Si la oferta es menor que la demanda, la conclusión lógica es el
desabastecimiento y el incremento de los precios que afecta la capacidad
adquisitiva de los consumidores. Cuando hay abundancia y una sana competencia
en el mercado, los consumidores tenemos la opción de seleccionar aquellos bienes
que más no convengan, y los empresarios y comerciantes deben adecuar y mejorar
los beneficios de sus bienes según las exigencias y necesidades de los
demandantes.
Pero cuando la política del gobierno se basa en expropiaciones
y desestimulo al sector privado, tratándolo como un enemigo, la economía del
país colapsa con resultados negativos como los que estamos viendo. La ineficiencia
gubernamental pudo ser soportada por los dólares del petróleo para importaciones
de todo tipo, pero el país ya no aguanta este desmadre. Con un modelo
antivenezolano, la producción nacional ha bajado alarmantemente y los
empresarios tienen menos insumos para producir alimentos, a pesar de los
esfuerzos para nivelar la oferta. Si este gobierno mantiene la exclusión al
sector productivo para incrementar la producción nacional, profundizando la
criminalización y los controles oficiales, el problema se agravará y llegará el
momento que no tengamos ni siquiera que comer. Llamemos las cosas por su
nombre, esto es una perversa política al servicio de intereses y negocios de los
socios extranjeros, sin importar los intereses supremos de la nación. La
soberanía alimentaria les quedó grande. Basta de mentiras y manipulaciones.
Publicado en Versión Final de Maracaibo el 17-5-2013.-
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