viernes, 3 de mayo de 2013


La lucha por la verdad
“Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones” (Séneca)

Efraín Rincón Marroquín

La insensatez de los gobernantes es un factor que contribuye que la paz de los pueblos se desmorone en momentos de crisis políticas. Cuando el gobernante se resiste oír la voz del pueblo, creyéndose portador de la única verdad, sobrevienen acciones que amenazan la tranquilidad y el sosiego a los que legítimamente tenemos derecho los ciudadanos que aspiramos vivir en una sociedad democrática, donde se respeten los derechos constitucionales.

En el caso venezolano, la sombra de la duda de los resultados electorales del 14-A, pone en tela de juicio la legitimidad del nuevo gobierno y la institucionalidad que debe privar en el árbitro electoral, como ente imparcial y al servicio de los intereses del país. Cuando existen dudas, la verdad necesita conocerse, sin búsqueda de subterfugios y atajos que acrecientan la incertidumbre. Dice el refrán popular “el que no la debe no la teme”, pues bien, si el CNE está consciente de su impecable desempeño en los recientes comicios y el gobierno está seguro de su victoria, entonces lo lógico es realizar responsablemente una auditoría integral capaz de contrastar cada voto (o papeleta) con el acta de votación, las huellas dactilares y los cuadernos de votación, acompañado de la participación equitativa de los actores políticos. De otra manera, tal como lo anunció la Rectora Presidenta del CNE, se estaría realizando una auditoría chucuta que lejos de amainar la duda la profundiza. La solución de la crisis por la que hoy atraviesa el país, puede ser más sencilla de lo que pensamos, auditar conforme a las leyes y al derecho que asiste a quienes esgrimen la duda, el 46% restante de las cajas electorales. Si el resultado de la auditoría corrobora el resultado oficial de las elecciones, entonces la duda desaparecerá y la legitimidad del gobierno no podrá ser cuestionada. Pero si, por el contrario, los resultados son diferentes a los del 14-A, entonces debe reconocerse el triunfo de Capriles, entregándole las riendas de un nuevo gobierno, según el mandato de la soberanía popular.

La historia nos habla en frecuentes episodios que las crisis políticas y sociales que desembocan en violencia, se conoce la fecha de inicio pero nunca cuando terminan. Los venezolanos somos un pueblo amante de la paz, la única vez que salimos a pelear fuera de las fronteras patrias fue para luchar por la libertad de países hermanos. No hay razones para impedir que florezca la verdad y se fortalezca la institucionalidad democrática de la nación. En circunstancias como las actuales, es cuando se prueba el sentido de responsabilidad y compromiso con la democracia y, definitivamente, el gobierno tiene la última palabra para evitar males mayores permitiendo el tránsito por un camino que nos convoque a la unidad, al reencuentro, al progreso y a la paz por la que luchamos los venezolanos. Mientras más trabas a la verdad, mayor es la duda que se construye con base a la mentira y todo lo que así nace es efímero y transitorio. Los pueblos jamás vivirán sometidos por siempre a la mentira que les impide crecer en la libertad porque como dice San Pablo “sólo la verdad os hará libres”, por eso la lucha por la verdad debe ser la razón que nos motive a mantener la fe, la firmeza, la fuerza y la valentía en días difíciles como los que se avecinan.

Publicado en Versión Final de Maracaibo el 3/05/2013
 

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